Me duele recorrerte

oscuridad de cuevas recónditas

espesor de pantanales

de alcoholes imbuida

no leí tus debilidades

leí solo tu pasión

no vi el abismo que se abría

me dejé llevar por la emoción

por qué oscuro de nombre,

oscuro de corazón,

tus tintas que inundan arrancan gemidos,

de dolor y satisfacción

y te rezo, más que en voz alta,

con la voz en grito para que a tus oídos llegue

la necesidad de mi redención