Dados los inconvenientes que me causa este espacio, me mudé
No eras tú
Mi destino final
Mi puerto de llegada
La visita esperada
De lo llamado “gran amor”
No eras tú
La alegría ensoñadora
El elixir reavivante
De mi fe agonizante
Entre lágrimas y alcohol
No eras tú
Entre dudas lo repito
Sin creerlo me lo digo
Si he llorado no lo admito
Que tristeza, no eras tú…
Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.
Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.
Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.
Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.
Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis-a-vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.
Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.
Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta espuma de certeza,
esta colmena sin miel.
Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimmel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.
Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.
Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.
Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.
Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos
nos sobran los motivos.
Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis-a-vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.
Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.
Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta espuma de certeza,
esta colmena sin miel.
Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimmel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.
Gracias Sabina, ni yo lo hubiese dicho mejor :P
mi luz se extinguía
carente de sol
tu mirada y la mía
negaron fulgor
vacía de sueño
en medio dolor
negando lo incierto
lágrimas de duelo
Tocaba mi nube con las manos
Las manos podían sentir la nube
Se desvanecía ante mis ojos
Y mi mente ciega de razones
Razones no buscaba mi alma
El alma se aferraba a la nube
La nube flotaba a mi alcance
Y yo la tocaba con las manos
Mi ánima hoy son pies deformes
Sangrantes calles de caliente pavimento
Fantasmas de monitores
Lagrimeo a voluntad e involuntario por completo
Pesadillas de muerte y dolor
Almas penando infelicidad eterna
Pasados de poses aparentes
Cámaras, flashes y sonrisas ilusorias
Un vendedor ambulante de mentiras
En llamativos paquetitos de formas y tamaños
Haciendo el negocio de su vida
Mi ánima hoy es todo eso
Que en verdad dejó de ser
Y si nos hacemos daño?
Y si nos hacemos felices?
Y si mejor dejamos todo como está?
Y si luego nos arrepentimos?
Y si dejamos de preguntarnos?
Con el corazón abierto
Las manos paralizadas
Un par de ojos sedientos
Y un alma semi quebrada
Inútil de cara al viento
Aceptando cierto destino
Se hunde en el agujero
Presintiendo que ha fenecido
Menguaba la luna
La sonrisa y el alma
Volcaba hacia el viento
Últimas esperanzas
Mecía en sus brazos
El cuerpo sin vida
El adiós a su amado
Los sueños dejados
En almas sin puertos


